lunes, 5 de noviembre de 2012

Ocho mil cosas que amo de EUA (parte 1 de muchas).


1.- El poder adquisitivo: si bien la economía de este país se ha visto afectada principalmente desde el financial breakdown de 2008 y los gringos se quejan de que 'ya nada es como antes', sigue siendo una de las más fuertes del mundo, y eso se refleja en lo que sus habitantes podemos adquirir. Hasta los que ganamos 4.35 la hora. Aquí me he comprado muchas cosas que en México me habría llevado meses de ahorro y planeación. Por ejemplo, una cámara, boletos de avión, ropa de marca y próximamente una laptop (porque mi notebook ya está por perecer). Además de que, como ya he dicho muchas veces, aquí uno no se limita en lo absoluto. Cualquier cosa que se te antoje, está al alcance y uno deja de preocuparse por mirar el precio de los platillos cuando come en un restaurante; además de que ir al cine significa pagar refrescos de 5.75 sin remilgar demasiado. Lo único malo de todo esto es que ahora no sé cómo voy a transportar de vuelta a México tantos pares de zapatos.  

2.- Comercialización de los artículos más bizarros (¡y útiles!) del mundo: como consecuencia del poder adquisitivo, aquí se fabrican -o importan- miles de artículos que vuelven al ciudadano promedio en un flojonazo de primera, pero simultáneamente uno muy feliz. Aquí yo me he encontrado con cosas que me habrían facilitado la existencia de haberlas tenido en mi casa. Por ejemplo, una malla metálica con asa para cubrir las cazuelas y evitar que brinque el aceite al cocinar, cupcakes instantmaker (como una sandwichera, pero que hace cupcakes ¡o donas de muchos tamaños!) o miles de aplicaciones para manualidades con todas las formas y diseños que uno pueda desear (sé que mi mamá amaría Michael's). No digo que sean cosas que no se vendan en nuestros países, pero sí sé que no se comercializan con la misma cotidianidad -y accesible precio- que aquí, además de que, en caso de poderlos conseguir, es a través de telemarketing y en una gama muy limitada.

3.- Embudo cultural: al ser un país próspero con un nivel de vida óptimo, Estados Unidos ha sido el blanco migratorio para muchísimas culturas desde, al menos, el siglo pasado cuando la nación se recuperó de los efectos ocasionados por Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Lo que resulta en un país multicultural en cuyos vagones del metro es común escuchar cinco idiomas diferentes, o bien, que uno se encuentre con judíos, afroamericanos, latinos y gente que usa turbantes raros, en la misma sala de cine. Y a mí, eso me parece fascinante, pues además significa que uno puede acceder a la gastronomía de casi cualquier cultura, y encontrar templos ortodoxos rusos en las ciudades, los cuales yo nunca había visto antes y sólo los imaginaba gracias al Tetris. 
Cuando estaba yo en la secundaria, el contacto más cercano que tenía a otra cultura, era una compañera cuyos abuelos eran chinos y le habían heredado el apellido y unos lindos ojos rasgados. Todos queríamos ser sus amigos por curiosidad y para robarnos un poco de su popularidad. Aquí los orientales son un artilugio común, y sucede que, uno mismo termina por olvidar que es extranjero.

4.- Respeto a la ecología: si bien, el respeto completo a la ecología se está volviendo una utopía en las civilizaciones actuales debido a las demandas de crecimiento social, en este país, al menos, se hace lo posible por reducir el shock ecológico (shame on you, México!) La gente siempre lleva sus bolsas de re-uso al súpermercado, y las áreas protegidas son realmente protegidas. A los niños -al menos en el suburbio- se les enseña a vivir en conjunto con la fauna forestal, la clasificación de basura es una tarea inherente, la gente replanta sus árboles de Navidad al llegar enero y en los parques hay dispensadores de bolsas desechables para que la gente recoja con ellas los desechos de sus perros.

5.- Confianza en el consumidor: educación y poder adquisitivo (que evita que las personas se vuelvan deshonestas para obtener lo que no pueden comprar), hacen de un consumidor un ente de confianza. 
Es triste, pero debido a la actitud mexicana de siempre querer chingarnos a los demás, en México jamás veremos una máquina de autocheck: ¡háyase visto! Un cliente cobrando su propia mercancía: jamás. Aquí la gente llega a la pantallita con su carro lleno de víveres y los pasa uno a uno frente al escáner y al final paga el monto total. Incluso, la máquina pregunta cuántas bolsas de plástico se usaron, para así, cobrar a cinco centavos la unidad. Me imagino el inventario de bolsas plásticas en México, si implementaran una tecnología así.
¿Otra prueba de la confianza que le tienen al consumidor? En los cines y en cualquier súper mercado o comercio, está permitido entrar con bolsas grandes y hasta con comida. Porque la gente es honrada y cuidadosa. En México a uno no le permiten entrar a una tienda de ropa, con una bolsa de palomitas en la mano porque eso significaría un montón de ropa manchada de mantequilla. Aquí, la gente es un poquito más sensata. Y eso se traduce en que todos viven más relajadamente. 

Y la lista continúa...

5 comentarios:

Aiko dijo...

Ciertamente los 5 puntos que mencionaste son razones de mucho peso para que cualquier persona, proveniente de algun pais en via de desarrollo, le tome amor a EEUU. Jajaja hasta yo quisiera tener esas mismas oportunidades utilitaristas de muchos!

Dreaming Girl dijo...

Me encanta! Como puede ser que todos los paises latinoamericanos sean lo mismo, cero conciencia ecologica, todos "chantas"!

En fin, ultimamente tengo la mar de peleas con conocidos en el FB por decir cosas como esta, me acusan de "vendepatria" y etc, etc. Pero a las pruebas me remito.

Tan cierto eso de que hasta te olvidas que sos extranjero vos tambien! Me pasa mucho, mas aca en SF que hay gente de TODAS partes del globo y super open minded.

Nunca nadie me "maltrato" por ser "sudaca" (Eso es lo me dicen los que me pelean jaja, "seguro haya te odian por ser latina" jaja). Pero repito, estoy en California y creo que aca es diferente...!

Saludos :)

Paloma27 dijo...

Hola Vainilla (?) ¿en que estado estas exactamente?

martha zanella dijo...

Hola!!! Quiero un Michael's.

Vainilla dijo...

Mamá, te encantaría. Te lo jurito que sí.